Marytta Aprendiz

Registrado: 08 Abr 2009 Mensajes: 58
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Publicado: Jue Abr 09, 2009 4:04 pm Asunto: El renacer de Gorlian |
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¿Recuerdas la primera vez que preguntaste "por qué"?
Apuesto a que no.
Yo sí.
Lo recuerdo, y no porque mi memoria sea especialmente buena, sino porque fue también la única vez que lo hice.
Me llamo Brel.(xD) No conozco mis apellidos, ni quiero conocerlos. Ya no.
Aunque quisiera, tampoco podría saberlos, pero eso no es nada extraño; en Gorlian, por mucho que quieras algo, casi nunca lo consigues.
A no ser que quieras aburrimiento, porque de eso hay para dar y tomar.
Precisamente por eso, porque me aburro, estoy escribiendo esto.
Y puede que también sea para ordenar mi mente, pero... ¿acaso importa el porqué? Lo estoy haciendo, y punto.
Continúo:
Aunque aquí no hay un calendario exacto que indique el paso del tiempo, calculo que tengo unos diecisiete años. Tal vez dieciséis. Tal vez dieciocho.
Hay algo que aún no he dicho de mí, pese a que para algunos es lo más importante: Soy el Rey de la Ciénaga.
Sí, para muchos eso es importante; para mí no lo es. ¿La razón? Es simple: no he luchado por ello. Simplemente, Dag me dijo desde siempre que yo sería el próximo rey de la ciénaga. Y ayer salió por primera vez de casa, llevándome con él. Fue al palacio del Rey de la ciénaga, y dijo <<A partir de ahora, Brel será el nuevo Rey de la Ciénaga>>. Al anterior no le hizo demasiada gracia, pero todos sabían que era un impostor que se había metido allí cuando desapareció la anterior reina de la ciénaga. Además, ¿quién en su sano juicio se atrevería a contradecir a Dag, el más sabio de todo Gorlian, y que además me custodiaba a mí, al único hombre alado de todo este mundo?
Así que no fue muy difícil...
El problema es que ahora Dag está muerto. Evidentemente, era de esperar una venganza por parte del otro rey. Y Dag lo sabía. Simplemente, creo que no le importaba.
Sé que corren muchos rumores sobre el origen de mis alas, pero nunca he oído ninguno al completo. Dag lo prohibió, y nadie se atrevió a contradecirle.
La primera vez que pregunté por qué, se trataba de esa pregunta. Yo contaría unos seis años, tal vez siete.
—Dag, ¿Por qué tengo alas? —había preguntado yo, ingenuamente.
Aún recuerdo la crispación en su rostro surcado por mil arrugas, esas mil arrugas que yo conocía tan bien que podría dibujarlas en el aire con los ojos cerrados.
Finalmente, me respondió:
—Nunca, jamás, ¿me oyes? Nunca vuelvas a preguntar eso. Ni a mí, ni a nadie.
Cualquiera habría creído que lo decía enfadado, pero yo lo conocía demasiado bien, y pude entrever la súplica que se ocultaba tras su fingido cabreo. Súplica porque ambos sabíamos que, si yo insistía, acabaría por contármelo.
El viejo Dag... Aún no he asumido su muerte. Al fin y al cabo, es difícil olvidar a aquél que te lo enseñó casi todo. Sí, él me enseñó a comprender a las gentes de Gorlian, y me habló también del mundo que, según dice, está fuera de las paredes de cristal.
Lo único que no aprendí de Dag es el arte de escribir. Eso lo aprendí de un recién llegado.
Bueno, y hay dos cosas que no he aprendido de nadie.
La primera, se trata de volar. Eso lo aprendí yo sólo, por instinto.
La otra, es a soñar...
A menudo recuerdo las historias que Dag me contaba sobre el mundo de fuera.
Y sueño.
Sueño que Gorlian renace. Sueño que el pueblo de la Cordillera, el del Desierto y el de la Ciénaga se unen. Las gentes unen la arena y el fango, creando un suelo firme y fértil, y usan la piedra de la cordillera para construír buenos hogares.
Y ahora que soy el Rey de la Ciénaga, todo eso dejará de ser un sueño.
Y el día que Gorlian renazca, lo hará bajo mi mando, y será importante, porque yo habré luchado por ello.
_________________ Somos grandes, alitas, y nada podrá pararnos...
Que la Luz y el Equilibrio guíen tu camino. ---
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